viernes, 8 de julio de 2016

01. LAS DOS VERSIONES DE "CUESTA ABAJO" (PRESENTACIÓN E INTRODUCCIÓN)


Estimados Gardelianos:

                                                 Soy uno más de ustedes.    Mi nombre, José Manuel Ródenas Valero natural de Alicante (España), donde nací en 1950. 
  
                                             Mi afición prácticamente data de la misma cuna, pues mis mayores ya eran profundos Gardelianos, de esos que en ocasiones de cumpleaños u onomásticos iban a la emisora de radio a dedicarse cariñosamente un disco de Gardel, dándose la circunstancia de que mi abuelo materno,  allá por los (para algunos) felices 20, bien pudo ser uno de aquellos hombres de acero buscando tierras que trabajar que se citan en "Paseo de Julio", dado que realizó dos viajes a tal fin a aquellos lares.


Vieja Recova del Paseo de Julio que se cita como "saludo primero" en el tango del mismo título.


                                             Con el curso de los años he tenido el inmenso honor de conocer y tratar a muchos de vosotros, lamentablemente la mayoría ya desaparecidos, pero dejando un recuerdo indeleble y grato, pues por regla general fueron personas honradas y humildes, de gran nobleza, desprendimiento y mayor corazón, ¡vamos!, de esos que expanden la afinidad a raudales;  lo cual forjó en mí una simpatía innata hacia todo ser que portase esa condición de Gardeliano, como sinónimo de persona buena y cabal.    Bueno, un tanto ingenua, si se quiere, sí fue la conclusión, pues obviamente de los "otros" también hubieron, pero por lo escasos e ingratos, mejor que no vengan a la memoria.    Tanto es así, que espiritualmente, ¡tacho! la oración anterior.


Descansen unos  y otros en la paz de Gardel, al cual dedicaron ¡todos!, gran parte de sus vidas.


                                            Uno de los asuntos que de algún modo se suscitaba con demasiada frecuencia y verdaderamente era totalmente inconducente, era el de que entre partidarios de artistas e inclusive géneros distintos, disputarse la supremacía en términos de calidad del que teníamos por nuestro favorito.    Era una cosa tan peregrina, tan intangible y tan imposible de medir, que mejor obviarla, pues únicamente podía conducir a absurdas e indeseables diatribas con otros aficionados proclives a otro intérprete, para al final llegar a la tan recurrente como manida conclusión de que "para gustos, colores".    Y esto es así, sin vuelta de hoja y lo será mientras el mundo sea mundo...  ¡pero!...   en el caso que nos ocupa (afortunadamente para la causa), sí que existe un modo de efectuar una tasación exacta y objetiva de al menos, cuan querido y recordado es nuestro Morocho, a pesar del tiempo que hace que abandonó este mundo de fatigas y sinrazones;  y esa tabla de medida no es otra que la de la inmensidad de composiciones musicales en las que se le cita haciéndole homenaje, como paradigma de bonhomia y arte sin par, arte de ese totalmente exclusivo e irrepetible, que entra por la epidermis, para no abandonarte ¡nunca jamás!.    Arte superior, transcendental, ¡imbatible!.    ¡Arte en mayúsculas!.



"Sus Ojos se Cerraron", del film "El Día Que Me Quieras".    Indudablemente, una de las escenas melodramáticas más realista y lograda, de las que se han realizado en la historia del séptimo arte de todos los tiempos.
                                          

Hará alrededor de una docena de años, comencé tímidamente la ingente labor de limpiar pormenorizadamente toda la obra Gardeliana, es decir, limpiando uno a uno manualmente (para que no afectase lo más mínimo al brillo de las guitarras y mucho menos a la tonalidad de la voz del Cantor), todos y cada uno de los defectos que el paso del tiempo y el excesivo uso  habían producido en los viejos discos de pizarra, buscando siempre la mejor opción posible entre las muchas repeticiones de los mismos facilitadas de modo altruista y desinteresado por diversos coleccionistas que me las fueron proporcionando.    ¡Vamos!, algo así como una gran coalición internacional para preservar para el futuro la mejor opción posible de cada toma, en el mejor estado posible.    Esta tarea por varias razones todavía inconclusa, quedó por años paralizada al descubrir que "técnicamente", me encontraba capacitado para abordar un reto más trascendente, ambicioso y necesario, si cabía.    Un reto que ni siquiera los sellos discográficos que explotaron la obra del Maestro se atrevieron a acometer, no habiéndolo realizado tampoco los auténticos propietarios de los derechos de explotación; Cinematográfica Valle y la norteamericana Paramount.  


Imagen de uno de los once cortos existentes realizados en el ’30 para la “Cinematográfica Valle”, convirtiéndose con ello probablemente, en el auténtico inventor del video clip;  y ¡no! The Beatles, como tan profusa y tendenciosamente se ha proclamado hasta la saciedad en el mundo anglosajón.


Esto último ha sido muy clarificador,  ¡eh!.   

                                          ¡En efecto!, con idéntico método que el utilizado para el audio en materia de provisión de material repetido, comencé a contactar con poseedores de diversas copias diferentes de cada film, quienes entusiasmados con el proyecto no dudaron en ayudarme a hacer acopio de montones de las mismas, de cada una de las cuales fui minuciosamente extrayendo las partes que le faltaban a otras, ¡y!; salvando las muy diferentes y diversas tonalidades existentes entre ellas, fui pacientemente reconstruyendo y posteriormente completando y remasterizando todas y cada una de las distintas interpretaciones.    ¡En fin!, un "tour de force" realizado con gran gozo y pasión, del que me siento enormemente satisfecho y con algo de pudor he de confesar que también, un poco orgulloso.  
                                          
                                              Ya inmerso en el proceso, descubrí algo de lo que nunca antes había leído nada, en la enormidad de biografías que llevo releídas de Gardel  (algunas de ellas, verdaderos tochos, como por ejemplo la de los Barsky, no haciendo tampoco mención alguna a ello, ni Morena ni Collier, entre muchos otros),  y que a continuación relato por primera vez. 


 Primera imagen de la versión argentina del film homónimo de 1934.


                                          Consistió en el hecho de comprobar que de la película "Cuesta Abajo" (¡ya en aquella época!), la Paramount efectuó un excepcional y hasta donde uno sabe, inédito despliegue promocional, realizando dos copias distintas del film, una para el mercado argentino y otra para el español;  diferenciándose la una de la otra en los siguientes hechos:    Mientras en la sudamericana al inicio de los créditos suena repetida la interpretación cantada del tango que da título al film, en la europea suena instrumentalmente la introducción de "Amores de Estudiante" interpretada por la orquesta dirigida por Alberto Castellanos;  y en contrapartida a esta diferencia positiva para el mercado europeo, la copia sudamericana tiene un trocito más de film, completando un final feliz junto con la oponente femenina del que el europeo carece, equilibrándose así de algún modo la balanza.

                                                    La verdad fue que realmente, todos pusieron la carne en el asador;  (¡había mucho en juego!  en esa "ópera prima" en los E. U.).    La Paramount realizando un esfuerzo inversor sorprendente para un producto dirigido a un mercado tan concreto y limitado (el hispanoamericano), máxime habiendo cedido ya en las duras negociaciones con el Zorzal, parte de su negocio a la "Exito Corporation, Inc.", propiedad del mismo.    Y Gardel  colocando ¡nada menos! que ocho títulos de estreno en este, cuando la norma al respecto, fue:     de entre dos y cuatro canciones en tres de sus antecesores y posteriores films, con las excepciones de otros dos con cinco y seis respectivamente;  y todo ello con la singularidad de los encuadres musicales, que al unirlos en un sólo rollo, como por todos es sabido, sumaron diez.              


Ídem de la versión española del mismo film.  Como puede apreciarse, las diferencias son obvias.


                                         Ya asumida la transcendencia del material obtenido así como su enorme potencial a nivel coleccionístico e histórico y anímicamente reforzado por el hecho de saberme unido por ese fino nexo para siempre al Zorzal;  acometí la más dura y ardua de las tareas a las que me he enfrentado, y esta no fue otra que la de hacer conocer mis trabajos a los coleccionistas más potentes del otro lado del océano.    El objetivo lo planteé de forma y modo que no se pudiesen sentir molestos, ni presionados, ni intimidados ni coaccionados, ni mucho menos celosos, y para ello utilicé los expertos oficios de personas muy respetables en el orbe Gardeliano, de contrastado prestigio por sus trayectorias  y por ende muy vinculadas a ellos (como por ejemplo Dn. Enrique F. Espina Rawson, Dn. Antonio D'Agostino Prince, o Dn. Boris Puga; por este cronológico orden), pero finalmente solo encontré buenas palabras, largas tendidas y brindis al sol por parte de unos, y silencio e indiferencia por parte de otros, a pesar de que los planteamientos se realizaron siempre bajo la inocua propuesta de que simplemente escuchasen sin compromiso alguno para ellos, para que con conocimiento de causa, evaluasen el potencial de lo realizado y valorasen, si en un futuro viesen viable la posibilidad de una hipotética reunificación de la discografía Gardeliana. 




Dn. Enrique F. Espina Rawson, presidente del C.E.G. en el estudio de mi casa, en la visita que giró en 2012.


                                           Fue pasando el tiempo y ya hastiado y aburrido de buscar fórmulas de acercamiento y para tratar de amortiguar el tedio que dicha inexplicable situación me provocaba, así como de rellenar en sentido positivo aquel vacío, me vino a la mente, la feliz idea de la búsqueda y recopilación de aquellas viejas canciones escuchadas en la más tierna infancia, que se le tributaron a nuestro Ídolo en homenaje, a raíz de su deceso.    En un principio el proyecto era ver si sería posible completar con ellas un CD.   Bien pronto la meta fue la de llegar a dos;  para muy poco después comprobar felizmente, que la tarea es totalmente interminable, dado que es raro el año en que no se le tributan decenas de estos, con la inaudita circunstancia de que a mayor distancia en anualidad de aquella fatal fecha, mayor número de estos son realizados.    Es como una reedición del Big Ben, que no para de expandirse en lo musical.    Es verdaderamente increíble, inexplicable y ¡fabuloso!, es decir, tiene absolutamente todos los componentes metafísicos de nuestro "Supremo Cantor".

                                       Como prueba fehaciente de lo manifestado, en el siguiente capítulo del presente blog, ¡titulado!; "Listado de Homenajes en Orden Cronológico", les ofrezco el fruto de mis averiguaciones al respecto, las cuales, indudablemente, han sido posibles gracias a la generosidad de un ejército de Gardelianos de inmensa talla y mayor altura de miras, sin cuya inspiración, sensibilidad y colaboración, este trabajo jamás se habría realizado.    Es de ellos y no mío todo el mérito y merecimiento, quedando para mí exclusivamente, el de (cual cronista riguroso de un tiempo),  levantar acta de los hechos consumados, para ¡mayor gloria!, si cabe, de Dn. Carlos, e impulsor del proyecto "demostremos cuán grande "ES" Gardel".


¡¡¡Descomunal!!!;  ¡¿no?!.
                                         
                                Por último, anunciándoles la próxima apertura de diferentes e interesantes nuevos apartados en este sitio;  abrirles los brazos a aquellos que de buena fe, deseen aportar, alguna nueva idea, dato, corrección, nueva composición, etc...   ¡todos serán bienvenidos! y una vez cotejadas sus contribuciones; ¡registradas en el listado!, con identificación del remitente de la misma, salvo expresa manifestación en contra.    Ello lo podrán realizar a través del e-mail  CGARDEL1@Yahoo.es. 

Gracias a todos por la atención, visita y divulgación, si el lugar ha sido de su agrado;    ¡y!...

                                                                                         ¡Salute!.  




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