Translate

lunes, 2 de septiembre de 2019

20º. DEFINITIVAMENTE, GARDEL NO REALIZÓ NUNCA EL JINGEL DE ''GENIOL''... ¡¿O, SÍ?!...


     La Vida te da sorpresas.

    Indudablemente, en buena lid, ese debería ser el título del presente capítulo, pues de gran dimensión y total afinidad al respecto, ha sido la hace escasas fechas, recién descubierta novedad, y que a grandes rasgos, voy a intentar relatar.

   En incontables biografías de nuestro Ídolo, con mayor o menor claridad o rotundidad, se ha dado a entender que, el mismo, en 1931, llegó a grabar un anuncio para promocionar el analgésico Geniol, de cuyo concurso, había sido ganador del primer premio el año anterior, recibiendo como parte del mismo, un reloj de oro de la marca Longines.

    Hasta aquí los hechos sucintos, siendo nulos los datos sobre quienes poseían la grabación del disco en que se sustentaba la noticia, cuanto ni menos el lugar o fecha de grabación, ni del sello discográfico en que se realizó la misma, ni siquiera de personas que bajo escucha, aseveraban la veracidad de la noticia.

   Hace bien poco, concretamente el pasado 26 de Agosto del presente '19, como casi siempre ocurre, buscando sistemáticamente otra cosa en la Web, fui a parar, con una página que me conducía a otra, y en la cual "cortado" (por carencia de la intro, y toda la primera estrofa), y tal cual luego pude comprobar en el seguimiento del asunto, también profusamente alterado el audio, escuché una pieza que sin nombre de intérprete era titulada simplemente como «Geniol».

   La repetida escucha de la misma hizo despertar mi interés en obtenerla completa, y esto finalmente lo conseguí en YouTube, gracias a la generosidad de Luis Alposta, donde para mi asombro, se decía que el título de la misma era «Venga de Donde Venga» escrita por los hermanos Antonio y Gerónimo Sureda, y que la interpretación correspondía al cantante de Bahía Blanca, Juan Carlos Marambio Catán, de quién era la primera vez que había oído hablar, a pesar de haber sido acompañado en su carrera por gente tan prestigiosa como Francisco y Julio De Caro, Juan Cruz Mateo, Scatassoo o Augusto Pedro Berto, entre otros;  y haber sido desde 1915 amigo personal del propio Gardel, quién le interpretaría años después el célebre tango con letra del mismo y música de Pettorossi «Acquaforte»;  habiendo en los comentarios allí existentes, seria controversia con respecto a dicho asunto.    No contento del todo con el resultado, solicité una copia a mi excelente amigo Eduardo Sibilin, quien a la postre había sido la fuente de donde había salido la pieza que fue seccionada y manipulada;  quién generosa e inmediatamente, incondicionalmente me la remitió.

    Yo que probablemente, por mi entrega desde hace muchos años a la limpieza del audio de Gardel, así como a mi sempiterna afición a la obra del mismo, sin pretensión de distinción alguna,  probablemente sea una de las personas que más lo tiene escuchado, a bote pronto, me incliné por las que abogaban a que el intérprete era Gardel (que esa era la cuestión).

    Procedí a la limpieza exhaustiva y remasterización del audio y una vez acabado, y antes de colocarle el nombre del ejecutante (como por costumbre tengo cuando me aparecen dudas sobre la mayor fiabilidad entre el audio de un archivo u otro, sometí éste al veredicto de mi esposa), la cual tras atenta y concentrada escucha, aseveró, ¡es él!, ¡¿como lo dudas?!.

    Repetí la operación horas después con mi hijo, el cual, por cierto, tiene probada fama en círculos musicales locales, de tener un oído bastante fiable y afinado;  siendo el resultado el mismo, acompañado de cierta perplejidad por mis aparentes dudas y conviniendo en que esa capacidad para ejecutar el par de calderones que contiene la obra, así como la peculiar forma de abordar al personaje femenino que aparece en la curso de la misma, son marca de la casa Gardel, estando a la par de las realizadas en «Principe»  o  «Anoche A Las Dos», ¡por ejemplo!.

    Y bueno, dado que las afirmaciones existentes en YouTube no iban acompañadas de imágenes de la galleta de algún disco acreditativo de lo que allí se afirmaba, cosa que tampoco aportaron nunca los que abogaban por la interpretación Gardeliana, opté por lo más «evidente» y apetecible;  y eso fue que definitivamente el cantante era El Zorzal.  

     Ello ignorando que en 1981, al ser emitido por radio procedente de un disco de muestra aportado por  el acreditado coleccionista Lionel Godoy, ;  el mismísimo Enrique Domingo Cadícamo, había llegado a la misma conclusión que todos nosotros, afirmando que la voz era la de Gardel.    Lo que contrasta con la firme aseveración de mi gran amigo Hugo Noé, quién sin ambages de ningún tipo, el 27 de Febrero de 2019 afirma que -Cualquiera que haya escuchado al Zorzal se daría cuenta que no es él-.

    Pero dos días después, y ahora viene a cuento aquello que indicaba al principio sobre las sorpresas de la vida;  continuando con mis pesquisas, me encuentro con la reciente edición del 21 de Enero de 2018, de un CD de Juan Carlos Marambio Catán en el sello Two to Tango, titulado «Recuerdo  (1923 - 1932)» y en cuya posición 15ª. (de 22), iba incluido dicho registro.




Portada del asombroso CD que ha venido a aclarar definitivamente, el controvertido asunto de la interpretación del anuncio "Geniol", por parte del Zarzal.




    
     Ni decir tiene que mi asombro y perplejidad no tuvieron límite;  y que decir de las caras de mi familia cuando al unísono les dí la noticia.   Sin ningún tipo de dudas, puede afirmarse categóricamente, que Marambio Catán ha sido el mayor y más creible y cualificado imitador del Morocho de todos los tiempos, siendo muy comprensible la cautela en efectuar la afirmación categórica de tal evento por parte de aquellos que la dieron del modo en que efectivamente se efectuó.

     Ello no exime al registro dada la evolución histórica del mismo, de un auténtico valor específico en la discografía gardeliana, aunque fuese únicamente por las dudas que durante décadas justificadamente generó entre los más sesudos gardelianos.

   Imprescindible agregar que reafirmándome en todo lo dicho con respecto al increíble parecido con Gardel en la ejecución de la pieza motivo de este capítulo, ésta es totalmente una isla en la obra conocida de Marambio;  pues escuchadas con extrema atención, todas las restantes piezas que componen el CD , entre las cuales se encuentran hasta cuatro del más clásico repertorio gardeliano (a excepción de la última), a saber:  «Dicen Que Dicen»,  «Confesión»,  «Todo Corazón»  y  «Hola Señorita», y a pesar de estar las dos primeras acompañado por el inconfundible piano de Juan Cruz Mateo, en absoluto vuelve a aparecer, ni por asomo, el fenómeno de dicho parecido o imitación.    Lo cual, nuevamente, nos coloca en una disyuntiva un tanto enigmática, sobre cual es el trasfondo de semejante prodigio.


   ¡¡¡Mágia!!!...   ¡Pura magia!...   Y ¡Misterio!, nuevamente misterio.


                                                                       ¡Un abrazo para todos!.








NOTA:   No siendo amigo de alargar sistemáticamente mis escritos, me he privado de ofrecerles el texto cantable de la obra en cuestión, así como la lista de títulos que componen el CD indicado, lo cual, con los datos proporcionados, les será de fácil localización.

           Muy destacable e interesante en el CD la posibilidad de disfrutar el piano de Juan Cruz Mateo, de quién no es muy fácil ubicar grabaciones, y que  como todos Vds. saben, fue el pianista de las doblemente famosas sesiones de Gardel en Barcelona, en 1932 (primera porque fueron las únicas grabaciones de Gardel en ese año;  y segunda porque también fueron las únicas que realizase el Zorzal en su carrera acompañado con violín y piano). 

           También he evitado citar la página donde hallé por primera vez el dato sobre el asunto, así como el nombre de quién la gestiona, con quién tengo buena relación, por aquello de la inevitablemente citada manipulación del audio.


                                                                                                                                                                                                             ¡Salute!.

lunes, 5 de agosto de 2019

19º. (...UN "VIENTO" DE LOCURA, ATRAVESÓ MI MENTE...) MI VIEJA IMPRESIÓN RESPECTO AL FATAL ACCIDENTE, SE RATIFICÓ AMPLIAMENTE.

A

   ¡Dn. Carlos!

   Nadie acrisoló un cúmulo de mala fulera mayor que el de vos.

   A pocos se le cruzaron tantas y tamañas traiciones al unísono más que a vos.

   Sólo de ese modo, lograron arrebatarnos el sólido y fraternal solaz de su presencia.

   Hubieron de ligarse dos presidentes de república (uno por acción, el otro por interesada dejación) junto al indecente Samper, para noquearos de este mundo, ¡que jamás de la gloria!, a la que ellos y sus innobles apellidos, de ningún modo lograrán avistar siquiera de lejos;  siendo sus endebles y difuminadas estelas, borradas de la historia para la eternidad, no sin antes ser maldecidos sus nombres y rasgos por los siglos de los siglos, por cientos de miles de hombres y mujeres de noble alma desgarrada, que se sintieron tristemente desprovistos de tu presencia y voz.



Foto que nos muestra bajo a la izquierda y en primer término, al niño de 14 años William Foster (aprendiz de mecánica), al que el «intrépido y heroico piloto pirata» colombiano, utilizó de copiloto en el fatídico viaje (a los infiernos).  Inimaginables el resto de despropósitos que cometió en ese acto, ese inadjetivable vil asesino, cada cual, superior en gravedad a su inmediato precedente.  ¡Con razón le compró «galletitas» antes del vuelo!.


   Sus canalladas sin nombre que concretaron con la firma de un acuerdo comercial colombo-argentino largamente ansiado por los segundos, para obviar el «accidente» de Medellín, posteriormente consumado con el abandono a su suerte de todos los huérfanos, viudas, madres, hermanas, etc...  de las víctimas de la infamia del Olaya Herrera, echándole la culpa al indemostrable e indemostrado aire, no les dejará descansar jamás en sus indignas y putrefactas cárcavas. 

   Ni conjurados todos los vientos de la rosa del mundo al alimón, influenciados por los peores malignos designios del mago Frestón, serían capaces de conseguir tamaña casualidad cual la de que en un espacio aproximado a los 900.000 m/2, donde en un momento determinado sólo habían dos aviones operativos (uno maniobrando y el otro parado), por efecto de esa mezcla gaseosa compuesta de oxígeno, nitrógeno, y algunas porciones variables de argón, vapor de agua y anhídrido carbónico; invisible por transparente, insípida e inodora (cuando no porta otros aromas ajenos), el uno fuese a hacer diana casi frontal con el otro, si no existiese por parte de uno, una búsqueda expresa de tal acción (por supuesto en lo referente a ubicación).    Eso, basado en el índice de probabilidades de Laplace, más que increíble, es imposible, y por supuesto que;  superando con creces la más imaginativa de las ficciones, ¡nunca jamás repetido desde entonces en el lugar!.



Ilustración extraída de la edición de lujo en tapa dura, del libro "La Verdad sobre la muerte de Carlos Gardel" (Diké 2019) que explica en su plano cómo ninguna, la imposibilidad de lo que finalmente falló la justicia en relación al viento, apreciándose clarísimamente, la perfecta trayectoria del F-31, en busca de sobrevolar al avión de la SCADTA; ante la inmensa concurrencia congregada en las instalaciones del aeródromo.   Y nunca literalmente mejor aplicado el término "falló".    Por cierto, cuanto más se mira el croquis, más firme y clara se ve la acción de un ignaro, irresponsable y obseso, plenamente entregado a satisfacer su insaciable y egocéntrica vanidad criminal, empecinado en conseguir a toda costa su objetivo "in mente", sin titubear ni un solo instante en incumplir para ello, las más básicas pautas del reglamento aeronaútico, dejar de acelerar,  desviar su rumbo o parar motores.    ¡Vamos!, una gloria de la aviación colombiana, como se ha manifestado hasta la saciedad.   ¡Un ejemplar y patriótico héroe! en toda regla, allá donde los haya.   No hubo caridad ni compensación económica alguna para los familiares de las 16 víctimas restantes.   ¡Sí!, descargo para Samper.     Foto cortesía de Dn. Umaña Mauricio Núñez.






Ampliación a color del detalle del plano anterior, en el que se ve claramente el maizal que evitaba la visión del Manizales hacia la parte sur de la pista, el cual tuvo que situarse algo así como un metro por delante de la linea del mismo, para poder visualizar el despeje de esta por parte del F-31, que en lugar de ello, se le vino aterradora y fatalmente encima, frustrando el maquiavélico proyecto del enloquecido Samper.








...y como íbamos diciendo...  ¡así!, así se escribe la historia.    Por supuesto que debían estar refiriéndose a la ostentación de una categoría de piloto que jamás obtuvo en tribunal competente alguno, es decir, su triunfo mayor al respecto, fue el de obtener en los USA un carnet de estudiante de vuelo, acreditando únicamente unas 100 horas de éste, cuando precisaba mínimamente 1.000 para llegar a ser piloto.    Toda una farsa el tal Samper.



   El resto, fue la obra encubridoramente perversa y autoprotectora de unos seres humanos, indignos de tal denominación, por su total insensibilidad al padecimiento ajeno, y ante cuyas parciales maquinaciones, tendentes únicamente a salvaguardar sus intereses económicos, a uno se le hace difícil soslayar la inmensa vergüenza de formar indeseada e inevitablemente, parte integrante de tal género.

       Tan solo en un aspecto (por la parte argentina) mantuvieron esos engendros su congruencia e iniquidad, ahorrándoles su despreciable presencia oficial a los sensibles asistentes a los funerales dispensados en el Luna Park y sepelio del día posterior en La Chacarita.    Al menos hubo cierta limitación al proverbial fariseismo.

    Ha sido inmensamente gratificante el que, aún pasados ochenta y cuatro (84) largos años de los infaustos hechos, final y radiantemente, "LA VERDAD" (irrefutable por el aval de la luminiscencia de su exposición, la rotundidad de lo probado, la congruencia de lo argumentado, y ¡sobre todo!, por lo perseguida, silenciada y oprimida por parte de las mal llamadas autoridades (ya que ese concepto, requiere de otras actuaciones más dignas y honestas por parte de quienes lo ostentan)), tozuda e impenitente;  superados ¡ya!, todos los fundados temores a las temibles represalias que indudablemente hubiesen recaído sobre los denunciantes, por parte de los poderes establecidos de la época, y por ley natural, físicamente desaparecidos éstos, haya resplandecido jubilosamente, reconfortándonos de tan abrumadora y monstruosa iniquidad.  




      
Portada y contraportada de la 1ª edición (de tapa blanda, impresa en los USA, de 22-5-2019, no acreditada en el mismo) del libro inspirador de esta espontánea y doliente manifestación.




2ª edición de lujo, de tapa dura, de finales de Julio del mismo año, cuyo nuevo título es ahora "La Verdad sobre la muerte de Carlos Gardel" y que generosamente, incluía en los créditos de portada como coautora, a Dña. Manuela Umaña, hija del docto y tenaz recopilador de la obra.



   He aquí mi sentimiento ante la lectura del libro recién publicado por estas fechas (27-7-2019), basado en la documentación acumulada por el letrado Dn. Alfonso Uribe Misas (e.p.d.) (abogado de la SCADTA) sobre los resultados de las distintas peritaciones efectuadas sobre unas inspecciones oculares, llevadas a cabo a su requerimiento, para intentar esclarecer los hechos relativos al fatal accidente del 24 de Junio de 1935 en el aeródromo "Las Playas" u "Olaya Herrera", de la ciudad de Medellín, que debió ser editado en 1938, no siéndolo por las razones de peso, en él explicadas y que ¡por fin!, gracias a la admirable custodia e impecable transmisión de sus descendientes, con los cuales adquirimos todos los miembros del universo Gardeliano, una deuda de sincero agradecimiento imperecedera, que orgullosos y satisfechos, nos place expresar;  y a la perseverancia del ingeniero e historiador aeronáutico Dn. Mauricio Umaña Núñez, por su inquebrantable insistencia en la persecución de ésta exitosa cruzada;  que desgranándolo, podemos ¡devorar!.



Instantánea de Dn. Alfonso Uribe Misas, abogado de la SCADTA y auténtico padre de ésta histórica y trascendente obra, gracias a la cual, a las casi ocho décadas y media del infausto suceso, hemos podido conocer los motivos reales que lo produjeron, el vencer sus parientes los justificados temores a reeditarla, tras haber sido gubernamentalmente prohibida su publicación en 1938.    Foto por cortesía de Dn. Mauricio Umaña Núñez, convincente vigorizador del proyecto.



   Un postrer recuerdo,  junto con el lamento por su forzosa ausencia, para todos aquellos cientos de miles de Gardelianos de venerable corazón, que nos dejaron bajo la ignorancia de lo que hoy nos alumbra, a los que jamás me perdonaría olvidar.    Es de desear que allá donde estén, ellos hayan sabido de la misma, mucho antes que nosotros.



Dn. Mauricio Umaña Núñez, recopilador de la documentación e instigador a vencer las lógicas y justificadas reticencias iniciales de los deudos de Dn. Alfonso Uribe a la publicación de la obra, en una de las múltiples entrevistas concedidas en los últimos cuatro años.




   Y para finalizar, considerando bajo mi modesto punto de vista, es esta una de las obras más trascendentales y fundamentales de las muchas editadas hasta la fecha, sobre la causa, al tiempo que tremendamente didáctica en el manejo del difícil don del equilibrio y la equidad, voy a permitirme (sin que sirva de precedente) una drástica excepción;  efectuándoles (no siendo proclive a conferirlos), un profundo y sincero consejo...  si son mínimamente Gardelianos;  ¡no se la pierdan!.  


                                                                                                                                                                                                                                                                                                            ¡Salute!.



       Sería de todo punto injusto, cosa que dado mi utópico sentido de la equidad, me atribula, aislar de esta ecuación «de verdad», a su colega, el «perito aéreo» Dn. Terencio Spaini, indiscutible experto en la materia, diríase mejor ¡un catedrático!, quién en 1977 (39 años nos contemplan), en la revista-libro de titulo «Carlitos Gardel, Como Nunca Se Vio», publicada por GENTE y la Actualidad y comercializada por ediciones Atlántida, S. A. (Argentina),  concedía una extensa entrevista al periodista Rodolfo E. Braceli, en el curso de la cual eran explicadas en más de un 80%, las razones contempladas aquí del accidente de Medellín, incluidas (01) las «galletitas», (02) el sobrevuelo del capitán Thom el día 20 a modo de reto con el Manizales sobre el F31 de Samper Mendoza, que éste tomó demasiado a pecho, (03) el no atado telón, (04) el viento de cola (al que allí se le concedía escasa importancia (al intentar alzar el vuelo de sur a norte), así como las fotos que indicaban con claridad la dirección de los anemómetros o mangas de viento, instalados en el aeródromo), (05) el asunto de la carencia de copiloto y la poca edad del que administrativamente ocupaba tal plaza en dicho vuelo, (06) la salida de pista del F31 buscando el sobrevuelo del Manizales, (07) lugar del cadáver de Gardel bajo el motor, (08) chaleco de plumas de éste, que salvó de la incineración algunos documentos personales, (09) la aparición de una bala en el cadáver de Gardel (muy cerca del corazón), (10) la escucha de un disparo, previo al choque de los dos aviones, (11) la posesión de la pistola de fogueo en la mano derecha del copiloto alemán del Manizales, (12) la bala encontrada en la cabeza del cadáver de Samper Mendoza, con entrada por el maxilar, (13) la conclusión oficial final, en la que se declaró la culpa de todo a una incontrolable ráfaga de viento, (14) el velatorio de los restos de Gardel en el domicilio de un párroco (15) la premeditada desaparición del comisario de vuelo de la SACO y testigo presencial de los hechos Grant Flynn, (16) el entierro provisional en el cementerio de San Pedro, (17) el multitudinario entierro de Samper Mendoza cual si de un héroe nacional se tratase, (18) y la conclusión oficial final, en la que se declaró la culpa de todo a una incontrolable ráfaga de viento, así como (19) la posterior fusión de las compañías SACO (Servicio Aéreo Colombiano) y SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos), con el posterior advenimiento de la Avianca (Aerovías Nacionales de Colombia S. A.), tras un acuerdo político de ¡quién sabe que contenido y alcance!, y que ¡eso sí!, llevaba implícita, la ruina por falta de reconocimiento de culpabilidad, de unas pocas familias argentinas, por la pérdida de sus esposos, padres y futuros abuelos, un desgarro familiar-afectivo-generacional que con cuatro chirolas se habría podido al menos atemperar.


Entrevistador y entrevistado en un momento de la charla.

       Otras diferencias de aquella entrevista no contempladas en la de Umaña consistieron en (20) la colecta popular de acciones de 5 centavos (unidad monetaria del país en 1935) para ayudar a la familia del «piloto» del F31 a salir del desastre económico (fíjense que diferencia con el trato dispensado por Argentina a sus súbditos damnificados, a los cuales (como manifestaron repetidamente por Internet, Mesalina Riverol y Carmen Barbieri, hija y nieta respectivamente de dos de los guitarrista fallecidos en el accidente), no se les ayudó ni con un vaso de agua,  (21) como también un indigerible panegírico sobre Ernesto Samper Mendoza (tratado en su sepelio como un héroe nacional), y el hermanamiento de los dos pueblos latinos, (22) dándose además un pormenorizado detalle minuto a minuto, segundo a segundo, del trazado del suceso;  omitiéndose en aquella en favor de la de Unaña, exclusivamente: (23) la carencia de licencia de vuelo para transportar pasajeros de Samper Mendoza, (24) el asunto de los rollos de la película mejicana de 1934 «Payasadas de la Vida»  (Miguel Zacarías Nogaim)incluidos en la carga del F-31 a última hora, apilados en el espacio del aseo y del que éste, dada la sobrecarga existente, considera factor fundamental del accidente, (25) aspectos técnicos de los componentes del F31 como la manivela para accionar los «flaps» de las alas de este, que un copiloto experimentado podría haber movido para ayudar a elevar el vuelo y no lo estaba en las del F-31 que portaba a Gardel y compañía;  (26) la foto de los anemómetros, o mangas de viento, demostrativa de la dirección del mismo ese día en el aeródromo, así como de la inconveniencia de tomar el vuelo de sur a norte como lo tomó el temerario Samper;  y (27) la fundamental cita a Dn. Alfonso Uribe Misas, abogado de la SCADTA, y piedra angular del trabajo de éste. 

      En resumen:  de las 23 circunstancias que maneja en su libro Umaña, 18 o 19 ya las especificó en su entrevista Spaini, 39 años antes;  lo que resulta ser el 78,26% o el 82,60% entre ambas opciones.   

       Por cierto, cosas muy propias y repetidas, en y del «mundo» Gardeliano, donde no cesan de tomarse las ideas los unos a los otros, omitiéndose en la mayoría de los casos, citar las fuentes originales de donde proceden estas;  que finalmente, ¡decepcionándote!, acaban por dañarte anímicamente.   

       Es lo que algunos colegas (no con poca gracia y mayor tino) dieron en denominar ((no voy a ser ahora yo el que cometa dicho pecado), concretamente Dña. Clara Koser (Gardel)), como:  «celos Gardelianos». 

       Me cuesta creer que tal profusión de datos tan concretos como precisos, fuesen del total desconocimiento del amigo Umaña, y más cuando compartían profesión;  quién en su libro de 2016 «La Verdad», no cita ni una sola vez a Dn. Terencio Spaini y esto ciertamente, no deja (cuando menos) de sorprenderme, dado el grado de especialización en el tema demostrado por el transcriptor, no sólo en su libro, sino en mil una conferencias realizadas tanto en YouTube como personalmente por diversos paises.   Es prácticamente imposible creer que lo desconociese.


NOTA:  Aclaración de los diferentes colores en que son marcados cada detalle.   En verde los puntos coincidentes de cada autor (18).   En rojo los que el segundo (Spaini) no cita (del 20 al 22) (3).   Y en azul los que omite el primero (Umaña del 23 a 27(5).

Importantes disensiones entre un autor y el otro:  (01) para Spaini la carga del F31 estaba dentro de los límites aconsejables y para Umaña estaban los kgs. excedidos (es lógico al provenir su información del abogado defensor de la SCADTA que tendería a presentar los hechos lo más favorable posible a los intereses de su defendida).   (02) Y para Spaini arrancar el vuelo con el viento de cola no tenía importancia, es más, llega a asegurar que el Manizales iba a hacer lo propio y para Umaña era un factor primordial, dentro de los cánones básicos de la aeronáutica (inexistentes en la época para Spaini), que Samper Mendoza obvió, para lucirse ante el público que expectante esperaba en las instalaciones del aeródromo, así como para poder sobrevolar al Manizales, que aguardaba en las cercanías, como devolución del sobrevuelo que le hiciera el día 20 el capitán alemán a él, asegurando que el avión pilotado por Thom iba a despegar de norte a sur, es decir, tal como indican las más elementales normas de la aviación, para tomar el viento en contra y elevarse con mayor facilidad (esto lo diga quien lo diga, parece lo más nomotético).   (03) Incomprensiblemente Spaini no cesa de citar el día 25 como fecha del terrible suceso, cuando todos los autores del mundo sin dudarlo, dan la del lunes 24, doloroso y triste día de San Juan.



Portada de la revista-libro de 1977  «Carlitos Gardel, Como Nunca Se Vio», 
publicado por GENTE y la Actualidad, y editado por Atlántida, S. A. (Argentina).


       Así que ¡sí!, dónde dije digo, digo Diego:  es decir, no pienso ahora que sean tan novedosas, ni excepcionales las investigaciones de Umaña, concretándose estas en haber obtenido (¡eso sí!, «con mucha ilusión, perseverancia y éxito»), el permiso de los justificadamente aterrados herederos de Uribe Misas, para editar finalmente un trabajo que tenían aquéllos empolvándose durante décadas en algún cajón.   No es poco mérito este, de vencer al miedo y mucho menos, cuando el mismo es proverbial y fundamentadísimo;  pero al César, lo que es del César…   

       No es bueno enterrar en el olvido a nuestros antecesores que también trabajaron con denuedo, ilusión, admiración y afecto hacia nuestro ídolo común. 

       Me siento extremadamente feliz cuando consigo extraer de la ingratitud del olvido a algún Gardeliano allí inserto.   Siento su resurrección como algo mágico y personal.   Me remite al recuerdo de mi difunta madre y cuán orgullosa se sentiría si pudiese verlo. 

       Con mi conciencia, nadie va a quedar apeado de este «tramway», y menos de modo tan abrupto y radical.   Aquí no sobramos nadie y por Gardelianos, todos serán bienvenidos, ¡siempre!, desde los tres secuestradores argentinos de su arte, hasta el aprovechado, embustero, abusivo y traicionero Te Falla, ¡todos!.    Otra cosa es que se les promocione, o aplaudan sus reprochables procederes.

       En cuanto a las compañías de aviación, sólo se me ocurre pensar en lo endebles que debían ser sus economías, cuando su supervivencia, dependía de la indemnización, o ¡no!, a 17 familias en total (7 y 10 respectivamente), es decir, en el peor de los casos, el mayor número de indemnizaciones que una parte hubiese tenido que atender a la otra hubiese sido el de 10 familias, pudiendo ir a cargo estatal la indemnización de las otras 7.   Estando involucrados los seguros de ambas compañías y en última instancia, los gobiernos de las dos naciones, parece de una miseria de alma incomprensible e inexplicable.   ¡Cuánta podredumbre moral!.  

       ¡Mejor culpar a una ráfaga de viento que pasaba por allí!.   ¡Que locura!.


       Lo lamento, amigo Mauricio, pero las cosas son como son...



jueves, 29 de noviembre de 2018

18º. DE LA ADMIRACIÓN A LA PERTURBACIÓN (EL FINO Y CASI INVISIBLE HILO).


      ¿Provoca Gardel enajenación?.   Probablemente él personalmente no y desde luego en vida jamás, ¡ni de lejos!, tuviese esa objetivo como meta;  pero esa perfección interpretativa, ese realismo ejecutante incontestable, esa linealidad expresiva sin altibajos, ¡en fin!, la enormidad de su aplastante arte en sí, así como la imposibilidad del hallazgo durante décadas de siquiera una digna alternativa;  agregado en inseparable asociación a la imperiosa necesidad  nacional de la búsqueda de una singularidad e identidades propias;  eso...  eso ya es otro cantar.

      Ni que decir tiene que todos, hemos conocido a algún Gardeliano al que se le pasó un poco de rosca la afinidad.    ¡Vamos!, que literalmente perdió los papeles, rebasando ese hilo casi invisible que va de lo que se entiende por razonablemente, asumible y correcto a lo que deriva en la más excéntrica y maniaca insensatez;  y observado esto con la frialdad y ventaja que otorga la perspectiva del tiempo, en la mayoría de los casos, el fundamento y esencia era el de adquirir ante sus semejantes, notoriedad ¡a toda costa!.

      A unos les dio por adjudicarse falsamente la posesión de la única copia existente en el mundo de determinado film;  a otros por negarles a los demás el placer de escuchar una determinada toma de un determinado título, a otros por atribuirse la nacionalidad del "Astro" con las más peregrinas de las explicaciones;  otros que cantando y componiendo, llegaron a confundir su propia identidad con la del Maestro;  otros que pertrechados con una grabadora en marcha desde el portal, sustrajeron el audio de un tema inédito, de la mismísima casa de uno de los más laureados secuestradores;  otros que comprometidos a entregar un audio determinado a cambio de otro recibido, envolvían el micrófono de la grabación en trapos para que esta saliese lo más opaca posible y conservar así él, el dominio del audio en mejor estado;  también los hubo que se incorporaron tardíamente a la causa, casi exclusivamente para reivindicar (por sus reiteradas fechorías, totalmente ¡en vano!) la desprestigiada figura de un progenitor ya desaparecido, tratando así de paliar la mala conciencia, adquirida por la debida atención no prestada en vida;  y los hay que hasta lo intentaron difamando miserablemente a su Ídolo, tratándolo de todo cuanto se les ocurrió, desde haber padecido una hipotética reclusión en la cárcel por estafas, engaños, hurtos y hasta sangre, hasta adjudicarle determinada tendencia sexual, indudablemente proclive a la ostentada por su emisor.    No faltando tampoco los que recurriendo a la declaración de unas rimbombantes titulaciones no solicitadas por nadie y menos venidas a cuento, se escudaron en las mismas para hacer más verosímiles sus tendenciosas y en muchos casos cuestionables investigaciones, ni aquel otro que para demostrar cuan ilustrado estaba, llegó hasta a inventarse (¡completándolo!) el nombre de una orquesta que acompañó al Cantor y que únicamente existió en su codiciosa cabeza, como producto y conclusión de una desvaríante y desmedida ambición por destacar;  ¡y vamos sí lo hizo!.    Hoy en día, dado el prestigio y renombre que llegó a fraguarse su autor, ¡ese bulo!, está acreditado como una incuestionable realidad en medio mundo.    Y hasta los hubo que difundieron la patraña de que un coleccionista determinado había fallecido ya, con tal de que otros colegas se desanimasen a contactar con él.    En fin, como a bote pronto se puede apreciar;  de todos los géneros, calibres, colores y estilos está plagado en el sentido apuntado, el variopinto universo Gardeliano.    ¡No falta de nada!.    


      Y por supuesto, tampoco los que en absoluta e inconsciente provocación y redoblando esfuerzos por reivindicar machaconamente un nombre entre los coleccionistas, sin reparar en absoluto en las consecuencias que en materia de pruebas irrefutables de sus inmundas conductas, no se les quiere restregar por la cara;  los que más engañaron, defraudaron y traicionaron a sus "amistades", y por fuleros, mayor desprestigio personal obtuvieron, inclusive a nivel internacional;  son los que sus parientes hoy, con sus más patéticas y genéticas desvergüenzas (...¡de tal palo!...), más presumen de haberlas cosechado.   En fin...  ya es notorio...  ¡dime de que presumes!...    Pudiera ser que irremisiblemente, de persistir en tan adulterada y parcial actitud, algún día, encontrasen la tan insistente como inconvenientemente perseguida horma, de su deteriorado zapato.



Un claro ejemplo de una obsesión subyugante e irreprimible que en este caso concreto, podría conllevar la agravante de la reiteración parental.   Esta imagen obtenida en YouTube, a la que por vergüenza ajena, se le ha eliminado la firma de su experimentado autor en materia de inserción de marcas de agua, ilustra  como pocas, sobre hasta donde son capaces de llegar algunos para obtener notoriedad;  por supuesto, sin ningún respeto hacia los demás y sin reparar tampoco en el ridículo propio
.


      ¿Por qué suscito este tema y adonde quiero llegar?.    Voy a tratar de explicarlo:    Cuando uno deambulaba inmerso en la generalmente congénita ingenuidad de la adolescencia, y en relación al tema que nos ocupa, no alcanzaba a explicarse ¡cómo podían existir y que tenían en la cabeza y en el alma!, esas personas que durante décadas, tenían secuestrado el excelso arte del Zorzal, negándoselo al resto de las legiones de mortales aficionados, que por rigor de la ley de vida mayoritariamente ya pasaron a la del más allá, con la consiguiente merma de posibilidades de negocio para los actores;  uno por carencia de perspectiva, no alcanzaba a entender cual era la razón de tanta sinrazón.    Realmente hoy, muy próximo a septuagenario, he de confesar que el idealismo, poco tiene que ver con la comprensión de la racionalidad de esas posturas tan arbitrarias para sus congéneres, encontrándome si cabe al respecto, más confundido que nunca sobre las pretensiones reales de los individuos que las perpetraron;  máxime evaluando los paupérrimos resultados obtenidos por los mismos, en relación al daño causado (tanto a sus contemporáneos cómo al propio artísta), como por (a pesar de ello) ser imitados con grado de superación (si ello era posible), por sus herederos en afición y actividad, consumando éstos con creces la errática actitud de aquellos y defraudando para siempre las esperanzadas expectativas de los aficionados restantes, en el sentido de que los nuevos poseedores del material fuesen a tener las mentes más abiertas y clarividentes.    Pero ¡nada!, en total imprevisibilidad con la normalidad, las nuevas generaciones incorporadas, no gozaron de mejor salud evolutiva que sus predecesores, contemplando impasibles el hecho de ver como poco a poco sus compatriotas van olvidando la existencia e importancia de la obra e imagen del Troesma, hasta el extremo de afirmar alguno ya cuando es preguntado sobre quién era Gardel, que un jugador de futbol u otra barbaridad de la misma proporción.   ¡Y a ellos qué!.    Ellos tienen guardados en un cajón los viejos discos originales e inéditos y ya son felices.    Ese es su ignominioso modo de demostrar cuan gardelianos son.

      El asunto ha sido contemplado desde todos los puntos de vista y perspectivas posibles que la capacidad de mi no excesivamente brillante intelecto a dado de sí, y dudando de que este fuese el óptimo para discernir tan compleja cuestión, en el curso de los años no he desaprovechado ocasión alguna de pulsar al respecto, la opinión de todos y cada uno de los Gardelianos con los que tuve oportunidad de intercambiar impresiones;  y generalmente dentro de un maremágnum de posibilidades, prácticamente todos sin excepción, apuntaban al egocentrismo y la codicia como agentes determinantes de tales posturas. 

      ¡Sí!, indudablemente en sus diferentes orígenes, el motivo de la recopilación y coleccionismo de las placas con tomas no muy comercializadas, tuvo un espíritu idealizado y noble, posteriormente derivado a su estado final cuando entraron en concurso la adquisición de piezas únicas, mucho más costosas, provenientes de discos de muestra y se fue pensando en amortizarlas a largo plazo mediante la venta a un hipotético caprichoso con posibilidades de multiplicar por miles el valor de lo invertido, al tiempo de hacerse un nombre para la posteridad en asociación al de su Ídolo, a pesar de la repudiable vía utilizada para alcanzar el objetivo.   En definitiva, alimentar el ego. 




 Alegoría para camuflar (de momento) la identidad y pretensiones;  de un "coleccionista", quien ilusoriamente enlatada, exhibía ante sus colegas, muy ufano, la esencia "ignífuga" de su incuestionable entelequia.    ¡Que obcecación!.   ¡¿Quién sería...  quién sería?! 



      Dada la evidencia de lo primal del aspecto de dichos comportamientos y previsiones, no he estimado preciso consultar la opinión de un profesional en materia psicológica, para determinar que dentro de tanta imprevisión de la evolución tecnológica de los tiempos, lo cual por otro lado, nadie podía prever, ¡sí! les es imputable la de la extinción de toda la genuina generación Gardeliana, así como la de haber dejado (sin reaccionar), que el mercado se saturase de voluminosas ediciones de la discografía del Cantor, sin un control sobre la integridad y calidad de estas;  lo cual incuestionablemente, asociando ambos fallidos factores, desembocan a un total desinterés en términos masivos por una futura nueva colección "definitiva", que pudiese incorporar dos o tres pares de docenas de tomas distintas de canciones ya archiconocidas, quedando relegado el interés en la misma, para una mínima y comercialmente insignificante élite, parte de la cual, por propensión al ahorro, esperaría a obtenerla gratuitamente en mp3 en la web, a corto y medio plazo.  

      En definitiva y para ser congruente con la incógnita planteada al inicio, es preciso manifestar que, en efecto, en algunos miembros de la gran familia Gardeliana, el enorme fervor por el paradigmático Ídolo degeneró en incontrolable desvarío, provocando la incapacidad para discernir siguiera que era lo más conveniente para la perpetuidad del arte y la imagen de éste, como tampoco del adecuado modo de obtener la ensoñada asociación de sus nombres al mismo;  cosa que en justo desagravio a la iniquidad padecida, les vamos a negar, hasta que los mismos sean tan visibles, como el velado y ondulante efecto que el vapor produce a causa del extremo calor, sobre el semiderretido asfalto de una tórrida e interminable carretera, que un desierto atravesase.



Disco "Vitaphone" en cuyo "novedoso" sistema se editó el film "La Casa Es Sería" y que en ese caso concreto, por la longitud del cortometraje (21:23), iba el rollo acompañado por dos discos.    Lo que evidencia aún más si cabe, la enorme ignorancia, falsedad y mala fe, de quienes durante décadas, quisieron hacer creer que poseían el film, exhibiendo únicamente la lata con un rollo, e inclusive éste, del que para más inri, argumentaban era "ignífugo"    Hasta ese extremo se alió la historia tecnológica con la realidad, para desenmascarar aplastantemente y sin subterfugio posible, a los autores de tan ignominiosos actos.    Ases de cartón, en toda regla.  



      Y como ejemplo y punto final, obsérvese que siendo en origen no llega al quinteto, la de los individuos que así procedieron con la obra del Morocho y habiendo profundizado sobre sus andanzas, logros y consecuencias;  ni en esta página, ni en ninguna otra del presente blog, ni en veinte mil futuras que pudiese editar,  sería preciso citarlos, dada la nulidad de sus aportaciones voluntarias y concretas a la causa y la insignificancia de sus tristes personas con respecto a Gardel y los gardelianos.    Por tanto y sin el mínimo atisbo de resentimiento, revanchismo u odio...
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           ¡Que el olvido los disipe!.